Suscripción digital en El Mundo

Suscripción digital en El Mundo

Se acabó eso de leer gratis los mejores artículos del periódico en internet. Al menos, en una de las grandes cabeceras generalistas españolas. El nuevo modelo de suscripción digital en El Mundo trata de abrir paso en la jungla a machetazos: en España, ningún otro gran diario se había atrevido a dar el paso todavía. Un paso adelante lógico ante una situación insostenible: la transición hacia un modelo digital sostenible no es viable a largo plazo bajo el mantra del todo gratis.

Tal y como ya se había aventurado a hacer Editorial Prensa Ibérica con algunos de sus diarios regionales, y como muchas grandes cabeceras a nivel mundial llevan tiempo poniendo en práctica, la viabilidad económica se basa en un concepto: freemium. Una parte free, de contenidos más ligeros, y una premium, con las noticias más importantes, las exclusivas propias y las informaciones de mayor calado.

La idea detrás de la suscripción digital en El Mundo es sencilla: solo la publicidad y los clics no pueden alimentar a una redacción de periodistas que trabajan diariamente para redactar los artículos que componen la versión digital de un gran diario. Su modelo, igualmente sencillo. Los lectores que quieran acceder a la versión completa podrán elegir entre abonar 0’99 al día o 7’99 al mes. Un precio de entrada bajo, especialmente comparado con el coste del periódico impreso, sensiblemente más caro adquirido con la misma frecuencia.

Como cualquier explorador que se abre paso por donde nadie antes ha pasado, la suscripción digital en El Mundo se arañará. No hay una senda que seguir, hay que crearla. Y las críticas no se han hecho esperar. Lectores acostumbrados al modelo todo gratis no aceptan rascarse el bolsillo por lo que hasta el día anterior podían ver sin ningún coste, especialmente porque esas noticias de mayor calado siguen siendo accesibles de forma gratuita en el resto de periódicos.

Pero el paso dado por El Mundo es no solo un cambio individual de su modelo de negocio, sino un anticipo de aquello que está por llegar en la prensa española. El Diario, uno de los grandes nativos digitales españoles junto con El Confidencial, lleva desde sus inicios funcionando con un formato similar: suscripciones digitales con las que dar sostenibilidad a su modelo.

Tras más de una década en la que prácticamente las únicas noticias que se escuchaban sobre los periódicos eran EREs, cierre de delegaciones y recortes, adoptar el modelo freemium puede suponer perder clics, pero ganar suscriptores. Y eso es especialmente interesante para periódicos que, día tras día, han estado años publicando su trabajo de manera gratuita en internet para que lo leyeran miles de internautas que, en cualquier caso, probablemente nunca hubieran ido al quiosco a comprar la edición impresa.

El primer paso de un maratón

La iniciativa de Unidad Editorial con la suscripción digital en El Mundo, con todas las ampollas que ha levantado, puede no ser más que la primera piedra del castillo. Los grandes periódicos internacionales, como el New York Times, ya han demostrado la viabilidad de su modelo de futuro: más periodistas, más ingresos provenientes de la web, un producto de mayor calidad y, al vivir de sus lectores más que de los anunciantes, también mayor independencia.

En España, las cabeceras todavía deben progresar en la capacidad didáctica que muestren para con sus lectores. Pocos, casi ningún lector piensa al hacer un clic en las nóminas que hay que pagar para que eso sea posible, especialmente mientras sea gratis. Pero exigir a los lectores un pago supone también un reto: conseguir más y mejores noticias, respetar más al lector, dejar atrás las malas prácticas en las que muchas veces cae el periodismo y, en definitiva, dar un mejor producto. Autoexigencia para justificar el precio de lo que hasta hace poco era gratis.

El gran tsunami podría llegar si Unidad Editorial hiciese extensible el modelo de suscripción digital en El Mundo a la joya de su corona: Marca. El diario deportivo es la cabecera más leída en España, tiene menos competencia en su nicho de la que tiene El Mundo entre los generalistas y su liderazgo indiscutible online en materia deportiva podría arrastrar a muchos lectores habituales a su transformación en suscriptores. ¿Quién será el siguiente en tirarse a la piscina?

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