anuncios de fútbol

anuncios de fútbol

 

Como cada año la Liga española se presenta como una de las más apasionantes del planeta fútbol. A punto de levantar el telón de una nueva temporada con el primer partido de liga entre el Athletic Club de Bilbao y el FC Barcelona, en ComunicAlicante hemos querido recordar cinco anuncios de fútbol que marcaron una época.

Fútbol y publicidad han ido de la mano prácticamente desde la creación del deporte rey. Cuando el mundo de la publicidad, del marketing y de la comunicación se dieron cuenta del poder del fútbol, el asunto fue imparable. Antes solo eran vallas publicitarias con futbolistas o publicidad en estadios, pero esto dio paso a camisetas repletas de logos de marcas así como jugadores vistiendo diferentes firmas deportivas. Había nacido el fútbol moderno.

¿Cuál era el siguiente objetivo de la publicidad? Las grandes firmas apostaron por juntar al máximo numero de estrellas posible en anuncios de fútbol filmados en lugares recónditos. Lo fiaron todo a lo estrafalario y al espectáculo. Eso sí, en cada anuncio de fútbol rodado por Nike, notarás el sello de la marca norteamericana.

Anuncios de fútbol de época

Brasil en el aeropuerto (1998)

Nike se lanzó a por todas y puso patas arriba un aeropuerto para que la selección brasileña de un jovencísimo Ronaldo se divirtiera ante el retraso de un avión. Todo samba, el anuncio rescataba una de las míticas canciones de la música brasileña.

Además de contar en nómina con las grandes estrellas brasileñas, Nike se permitía el lujo de presentar al que posteriormente sería una de las caras más habituales de sus anuncios, el díscolo Eric Cantona.

 

Portugal-Brasil, Olé (2004)

Los entonces madridistas Figo y Ronaldo servían de teloneros a la gran estrella del momento, Ronaldinho Gaucho, para este anuncio de presentación de las nuevas camisetas de Nike para la Eurocopa 2004.

Un lema del fútbol callejero y de la humillación como es el “Olé” se repetía una y otra vez en esta carrera por los vomitorios del estadio. Finalmente, el árbitro se hartaba del “follón” y cortaba por lo sano.

Segunda aparición de Eric Cantona en un anuncio que según la versión también contaba con Totti o van Nistelrooy de invitados.

 

José + 10 (2006)

Esta vez era Adidas la que ganaba la partida a Nike con un anuncio brillante por el planteamiento y por la puesta en escena. José, un niño que se encontraba en un campo de tierra jugando con su amigo, se visten de capitanes para elegir el mejor equipo posible solo con jugadores que vestían Adidas.

Este anuncio de fútbol, en el que se presentaban las nuevas camisetas para el Mundial de Alemania 2006, tuvo de invitados de honor a Beckenbauer y Platini, históricos jugadores que volvieron a vestirse de corto gracias a las posibilidades tecnológicas.

Todos quisimos ser José aquel verano.

 

La Jaula (2002)

Nike volvía a poner el cheque en blanco sobre la mesa y reunía a sus más famosas estrellas en un barco perdido con una jaula y dos porterías, equipos de 3 contra 3 y todo por el placer de un Eric Cantoná que ponía las reglas.

El anuncio dejó huella por la constelación de estrellas del fútbol que se dieron cita y por lo estrafalario del torneo: encerrados en la jaula y a ver quién sobrevivía a los caprichos de Cantoná. Puro fútbol callejero al ritmo de Elvis Presley.

 

El duelo del oeste (2003)

Pepsi se coló en los anuncios de fútbol con un duelo al más puro estilo John Wayne pero entre el Manchester United y el Real Madrid, que más tarde se medirían en la Champions League. Además, en plena máquina de rumores del posible fichaje de David Beckham por los blancos, que se acabaría confirmando ese mismo verano.

Para acabar, el cameo de Rivaldo que seguro que costó unos cuantos millones, entonces jugador del Milan, como fugitivo del salvaje oeste.

 

Si hay fútbol hay Mahou (2005)

Luque, Joaquín, Torres, Casillas y Baraja protagonizaban este escueto anuncio en el que Mahou ponía la bebida y ellos el reto. Se enfrentaban a cualquier rival que hubiese en una cancha de fútbol sala a dos goles. Camareros, barrenderos e, incluso, azafatas que pasaban por ahí.

No hay duda de que mal no se lo pasaron. Llevar al máximo exponente el mítico “el que pierda pagas las cervezas”.

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